Capacidad total de almacenamiento del tambor: La longitud máxima del cable metálico que se puede enrollar a un tambor de forma firme y uniforme. La longitud se calcula hasta la parte superior de la brida del tambor menos el espacio libre seleccionado (es decir, la tolerancia). Si se selecciona "Tambor completo" en las opciones de Espacio libre, la longitud se calcula hasta la parte superior de la brida, sin ningún espacio libre. En todos los resultados se incluyen las (3) vueltas cerradas (de anclaje).

    Capacidad total del tambor en funcionamiento: La longitud máxima del cable metálico que se puede enrollar a un tambor de forma firme y uniforme. En estos resultados no se incluyen las vueltas cerradas, ya que estas deben quedar en el tambor en todo momento.

Capacidad de trabajo recomendada: Un número aproximado equivalente al 80% de la capacidad total del tambor en funcionamiento. Se trata de un cálculo realista de lo que se puede esperar, debido a que el cable no se suele enrollar de forma perfecta. En estos resultados no se incluyen las vueltas cerradas, ya que estas deben quedar en el tambor en todo momento.


    Vueltas cerradas: Las primeras pocas vueltas del cable metálico alrededor del tambor (que se suelen llamar “vueltas cerradas”) proporcionan un método sencillo y seguro de anclar el cable metálico al tambor. Este anclaje se logra gracias a la ficción (de las vueltas cerradas) que ejerce tensión contra el cuerpo del tambor a medida que se aplica una carga. A medida que aumenta la carga sobre el cable metálico, también lo hace el efecto de anclaje. Resulta fundamental que en el tambor permanezca en todo momento el número recomendado de vueltas cerradas para que se sostenga la carga. El número de vueltas cerradas varía en función de las normas de la agencia o el organismo regulador que se sigan.  En Estados Unidos, Ingersoll Rand supera la norma ANSI / ASME B30.7 (POLIPASTOS DE TAMBOR MONTADOS EN BASE) al recomendar el mantenimiento de un mínimo de (3) vueltas cerradas en el tambor en todo momento.

    (Nota: Debido a las vueltas cerradas, la cantidad de cable metálico utilizable en la primera capa se reduce un poco. Esto se ha tenido en cuenta en todos los resultados de la calculadora del tambor).

Espacio libre: El espacio libre es la cantidad de espacio desde la capa superior del cable metálico al exterior de la brida del tambor (“D” en la ilustración 1).
Se mantiene un determinado espacio libre para evitar que el cable metálico se suelte sin querer del tambor durante el uso. El espacio libre depende de la agencia o el organismo regulador en cuestión. En Estados Unidos, Ingersoll Rand sigue la norma ANSI / ASME B30.7 (POLIPASTOS DE TAMBOR MONTADOS EN BASE), que recomienda mantener un mínimo de ½" de espacio libre. Para su comodidad, el cuadro de selección del espacio libre permite elegir diversas opciones o introducir sus propios requisitos.

Página sobre estándares del espacio libre

Nota: La única excepción a esto es el Almacenamiento del tambor completo. Cuando el cabestrante no se está usando para mover una carga, el cable metálico puede enrollarse a la parte superior de la brida. Esta práctica es únicamente para fines de almacenamiento y no se recomienda cuando se emplee el cabestrante con una carga.

Ángulo de desviación: El ángulo de desviación es el ángulo entre dos líneas: la 1ª línea (ilustración 39, “a”) trazada desde el centro de la polea fija al tambor (perpendicular al eje del tambor). Las segundas líneas (ilustración 39, “b”) se trazan desde el centro de la polea fija a las bridas del tambor. Para favorecer un enrollado seguro del cable metálico, se recomienda mantener un ángulo de desviación de ½ a 1 ½° para un tambor liso y de ½ a 2° para un tambor ranurado. Si se superan estas recomendaciones, puede producirse un mal enrollado porque el cable se apile y este podría sufrir daños por aplastamiento y abrasión.