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El aire comprimido se utiliza en el sector de la electrónica con más frecuencia de lo que se cree. Se emplea en la limpieza de las placas de circuitos impresos tras su fabricación, así como para transferir componentes de forma neumática o hacer funcionar válvulas sensibles. El aire usado para estas tareas debe estar completamente exento de aceite, ya que resulta vital que sus sistemas cuenten con un flujo de aire limpio e ininterrumpido. Además, la contaminación por aceite en el suministro de aire comprimido puede provocar elevados costes de mantenimiento o incluso un cierre total de la línea de producción.

Ingersoll Rand conoce la importancia de esta inversión y ofrece los mejores compresores de aire para garantizarle un suministro de aire realmente limpio.


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