Para los fabricantes europeos, la eficiencia energética se ha convertido en un requisito empresarial, no en una mejora secundaria. En ese cambio, el aire comprimido está adquiriendo importancia estratégica, ya que consume mucha energía, es fundamental para el funcionamiento y, a menudo, se le presta poca atención.
Con demasiada frecuencia, el aire comprimido se trata como un simple equipo. En realidad, es un sistema que afecta directamente a los costes, la resiliencia y la competitividad.

